Poco se habla de un rol que han asumido las abuelas desde hace años y es el de ser niñeras de sus nietos, porque pese a que no es su obligación, por amor y compromiso empiezan a aceptar funciones que no les corresponden.

Al tiempo ya son unas segundas madres para los pequeños, pero con el costo de sacrificar el tiempo destinado para su descanso, disfrute y hasta su salud.

De hecho, tiempo atrás el cardiólogo Antonio Guijarro describió el Síndrome de la abuela esclava. En sus pacientes de la tercera edad empezó a notar trastornos del sueño, agotamiento, ansiedad y estrés, incluso taquicardias provocadas por la sobrecarga física y emocional que conlleva hacerse cargo de niños.

Lo peor es que muchas veces ellas sufren en silencio. Temen pedir espacio para sí mismas para evitar problemas con sus hijos y demás familiares o ser tildadas de egoístas, ni siquiera hablar de solicitar algún tipo de remuneración.

“Hay padres egoístas o mal informados que se aprovechan, unas veces inconscientemente y otras con pleno conocimiento”, asegura Francisco Muñoz, presidente de la Asociación de Abuelos y Abuelas de España para El Mundo.

Esta es una realidad que ha existido desde siempre, pero que está en ascenso en estos tiempos cuando las madres tienen cargas laborales igual que los padres, los salarios son bajos y la vida cotidiana se hace más costosa.

Las abuelas deben poner límites.

Es así como esta realidad les quita el mejor lado de ver crecer a sus nietos, compartir con ellos, conocerlos y disfrutarlos, al estar atrapadas en un trabajo más.

Es por eso que los expertos aconsejan que las abuelas y abuelos pongan límites de horarios, no aplazar sus momentos de esparcimiento y descanso, y establecer una dinámica que se adapte a sus expectativas.

Por otra parte, los padres no deben exigirles en exceso. Tendrán también que buscar alternativas y entender que los abuelos tienen obligaciones y necesitan momentos de ocio y diversión.

Bonus :Los abuelos ayudan a padres y nietos, y son referentes, fuente de experiencia y sabiduría. La figura del abuelo/a es fundamental para el desarrollo personal de los nietos. Por un lado, los abuelos ejercen de guía y ayuda en la paternidad/maternidad. A menudo, son modelo de rol para los futuros padres: desde las primeras tareas de cuidado del recién nacido hasta las pautas de crianza o el mantenimiento de límites en la adolescencia.

Por otro lado, también es importante para los mismos abuelos. Puesto que ejercer el rol de abuelo es una forma de sentirse socialmente integrados, incrementando el bienestar el sentimiento de utilidad, disminuyendo el sentimiento de soledad sobre todo en momentos de pérdidas. Estudios realizados han encontrado que ese rol que se le otorga al abuelo de memoria familiar y vínculo entre su pasado y su futuro, repercute a su bienestar personal, dándole significado a su trayectoria vital en la etapa de la vejez. Además estos estudios mostraron los beneficios que obtienen los abuelos con el cuidado de los nietos: disfrutar con el rol de abuelo, tener mayor cercanía con los nietos y sentirse contento por ello, hacer feliz al nieto/a al pasar tiempo con él/ella, satisfacción general, que el nieto/a sea la alegría de la casa, tener un mayor sentimiento de actividad y que esto de sentido a la vida en general. Por tanto la relación abuelo-nieto es beneficiosa para las dos partes y también para la generación intermedia: entre abuelos y nietos se crea un vínculo especial de reciprocidad, aportando cada uno aspectos fundamentales y únicos al otro. Todo ello siempre que no suponga una sobrecarga para los abuelos, ya que cuidar a los nietos debe ser una actividad placentera, no una carga o una labor que los supere.