«La gente me lo sigue preguntando desde hace 20 años», comentó James Cameron así que decidió ponerle fin a las teorías de internet.


Desde que la película «Titanic» se estrenó en 1997 la cinta ha sido vista por millones de personas y más de una ha especulado que en la escena del naufragio, tanto Rose como Jack cabían en la puerta flotante.

Si bien esta escena es una de las más tristes en la historia del cine, esto no es impedimento para que sea criticada por la falta de «lógica» en el personaje.


Pues un día de aburrimiento en la vida de Cameron, decidió compartir por fin la verdad de una vez y para siempre, así dejamos de hacer teorías conspirativas o videos en YouTube para proba que Jack si podía salvarse. De acuerdo al director, la respuesta es bastante sencilla.

Durante una entrevista para Vanity Fair, James Cameron detalla que todo se trató de una «Decisión artística para la escena«, pues el personaje de Jack tenía que morir.


También dijo que sería «muy tonto que Jack sobreviviera» no tenía sentido y consideró que la gente que aún discute sobre eso también era muy tonta.

«La película es sobre la despedida y la separación, él tenía que irse. Así que si fuera la puerta, o una chimenea le caía encima, él iba a despedirse. Se llama arte, las cosas pasan por razones artística, no por motivos físicos», sentenció el director.

También comentó que la puerta/balsa estaba calibrada para que solo pudiese sobrevivir una sola persona.

«Estuve dos días en el agua con un pedazo de madera haciendo que flote lo suficiente para que sólo pudiese soportar a una persona sin que se mojara, así sobreviviría las 3 horas que tomaba para que llegara el buque de rescate», detalló.

Bonus: Dos años fueron necesarios para construir el Titanic, también conocido como el barco «insumergible». Y sin embargo, después de navegar durante cuatro días y medio, y, tras chocar con un iceberg, se hundió en apenas dos horas y 40 minutos.

Como tantos otros desastres de nuestro tiempo, la historia del Titanic comenzó en un despacho, a principios del siglo pasado. En 1907, Bruce Ismay y lord Perrie llegaron al acuerdo de construir tres barcos como el mundo jamás había conocido.

Ambos, el primero en calidad de presidente de la compañía White Star, y el otro como presidente de los astilleros Harland & Wolff de Belfast, tomaron esa decisión como el único modo de combatir la innegable supremacía en viajes transatlánticos que ostentaba su gran rival, la Cunard Line. Estos buques serían el Olympic, el Titanic y el Gigantic, que después dl suceso del Titanic fue rebautizado como Britannic.

Una nave fabulosa: Desde su mismo origen, el Titanic tuvo una impronta distinta a los demás barcos. Todo cuanto tenía relación con él adquirió visos legendarios, un aura que no hizo sino aumentar a medida que pasaba el tiempo y se acercaban el momento de su acabado y la preparación de su viaje inaugural. Se convirtió así en «el objeto móvil más grande jamás creado»: una mole de 270 metros de longitud y 53 de altura, con un peso neto de unas 46.328 toneladas, y que podía navegar a una velocidad máxima de 22,5 nudos (unos 42 kilómetros por hora) gracias a sus 55.000 caballos de fuerza motora, desplazando más de 50.000 toneladas de agua a su paso.