Conforme las personas crecen, los deseos por buscar la independencia de sus padres aumenta y la necesidad de crear su propio camino se vuelve de suma importancia para los jóvenes , sin embargo querer y poder son dos cosas diferentes.

A pesar de los esfuerzos de los padres por sacar adelante a sus hijos, brindarles techo, comida y en algunos casos educación, el rumbo que ellos quieren tomar es el mismo que sus papás tomaron hace tantos años, buscan la sensación y satisfacción de vivir solos como “adultos”.

Analía Barrios, una joven originaria de Paraguay de 24 años, le demostró a su familia y al mundo que con trabajo duro, responsabilidad y compromiso todo se puede lograr, incluso un sueño tan inalcanzable como ser dueña de su propia casa.

Su deseo o el sueño de independizarse era más una necesidad que nada, debido a que su madre comenzaba a tener dificultades para mantenerlas a ambas. Su familia como muchas en Paraguay, es de bajos recursos y viven en un lugar humilde y sin lujos.

Fueron seis largos años, donde la joven trabajó y ahorró para lograr comprar una casa, con mucha humildad, Analía posa en cama, esperando decorar y amueblar su vivienda muy pronto.

«No tengo yeso, se ven los ladrillos perforados y el techo de chapa, pero sigue siendo mi casa y no dependo de nadie»

El hecho de ya no vivir con su mamá le dio un nuevo tipo de libertad que no conocía, sin embargo sabe que a su casa le faltan muchas cosas, pero ella se atrevió a dar el primer paso.

La historia de Analía Barrios rápidamente se hizo popular y le mostró a miles de jóvenes con los mismos sueños que ella, que mientras seas honrado y determinado, cada sacrificio valdrá la pena.

De igual forma, padres y adultos se sorprendieron de los fantásticos resultados que la joven obtuvo a base de esfuerzo, sintiéndose identificados con su determinación.

Bonus: Hay mucha gente que piensa que con soñar en una cosa ya es suficiente para que se cumpla. Nada más lejos de la realidad, los sueños no dejan de ser pensamientos y solo la consecución de actos suele llegar a dar frutos.

Uno de los actores españoles más famosos nos dejó hace unos meses un mensaje realmente interesante que mucha gente pasa por alto: Los sueños no se cumplen, se persiguen.

El célebre Antonio Banderas hizo una reflexión sobre la lección más importante que había aprendido en todos esos años en Hollywood:

Quizás el haber matado muchos mitos, el darse cuenta de que no hay sueños imposibles, ese es un mensaje que siempre intento trasladar a la gente joven. Si yo lo he conseguido, cualquiera lo puede conseguir, se trata de trabajar y de soñar muy fuerte. Sobre todo de soñar muy fuerte, de tener la capacidad de sacrificio, empeñarte y trabajar, levantarte siempre, no existe un fracaso total. […]

De esta manera Antonio Banderas nos resume un poco su visión sobre el éxito, algo que muchos anhelan pero que a la hora de la verdad, pocos consiguen.