En el último año, Karl y Donna han tenido muchos altibajos en su bienestar, así que de regreso del hospital lo primero que hizo fue llevarla a comprar un anillo y arrodillarse frente a ella.

Es difícil creer en el amor cuando uno escucha y lee historias de rompimientos constantemente, que jamás serán resueltos. Por eso al oír sobre esta pareja que lleva 63 años de matrimonio, no es complicado recuperar la esperanza en que quizás el verdadero amor sí existe después de todo.

Los compañeros de Texas, Estados Unidos formada por Karl y Donna Von Schwarz se conocieron en la escuela cuando pequeños. Han vivido muchas cosas desde entonces, como es de esperarse después de tantos años juntos.

Se casaron en 1956 y tuvieron cuatro hijos juntos, quienes luego les dieron nueve nietos y otros nueve tataranietos. Han superado muchas cosas, como la cirugía a corazón abierta de Donna el 2018 y su posterior ataque al corazón. A sus 81 años ha tenido muchos altibajos, pero ha sido en el último año cuando realmente se han visto luchando contra cosas que están fuera de su control.

“Mi abuelo jamás se alejó de su lado. En el centro de rehabilitación le instalaron una silla donde pudiese dormir todas las noches hasta que ella se mejorara y pudiese irse a casa”, contó Karly Gibbs, una de sus nietas, a CBS.

Karl, de 84 años, vio cómo la salud de su esposa decaia con cada mes que pasaba, y quiso darle una sorpresa que pensó podría alegrarla. Cuando a principio de mes Donna regresó a su casa, Karl pasó a comprar un anillo de diamantes para pedirle matrimonio una vez más.

Su familia grabó un video del emotivo momento, cuando Donna ríe y llora de alegría mientras Karl sonríe a la cámara.

“¿Qué rayos?”, preguntó ella cuando Karl se agachó. Estaba tan emocionada como la primera vez que le pidió pasar el resto de su vida junto a él.

Esperemos que sean felices el resto de lo que les queda de vida, y puedan acompañarse hasta el final.

Bonus: Para amar es necesario un proceso en el que el vínculo se va estableciendo poco a poco. Es fácil de entender cuando nos ponemos a ver lo que sentimos por un desconocido o por un amigo íntimo. Son seres humanos igual pero nos despertarán emociones muy diversas…

En el proceso podemos establecer cuatro pasos importantes.

Te conozco: en un primer contacto nos estaremos conociendo e inevitablemente para ello, vamos a activar gran cantidad de mecanismos de defensa. No sabemos quién es la otra persona por lo que, a nivel inconsciente, sentiremos la necesidad de protegernos en mayor o menor medida.

Te entiendo: conforme seguimos fortaleciendo el vínculo, iremos ganando confianza y podremos conectar con el otro y empatizar.

Te acepto: en el siguiente punto estará el paso de aceptación. Ahí sabremos que podemos ser diferentes pero, la emoción es suficientemente fuerte para poder aceptar a la otra persona tal cual es.

Te quiero: cuando hemos alcanzado la suficiente intimidad podremos sentir amor por la otra persona. Algo que, por otro lado, solemos tener gran dificultad para hacer, por los mensajes limitantes que recibimos en la infancia, de los que hablamos más adelante.