La trabajadora vio a la cliente en apuros y no quería que se avergonzara. No esperaba que su acto de bondad, fuera tan bien retribuido.

Ayudar a otras personas es lo que define nuestra humanidad, esa capacidad de sentir empatía por otro ser vivo y hacer lo que está a nuestro alcance para su bienestar. La verdad es que no necesitamos ser millonarios filántropos para hacerlo, cada pizca de buen acto logra mejorar una vida, al menos por el momento en el que se realiza.

Alguien con este pensamiento y maravillas es la responsable de caja de un supermercado, llamada Rita Jackson, quien se apiadó de una mujer a la que le faltaban 20 dólares al momento de su compra.

Fue la agente inmobiliaria Rina Liou, y no es que fuera pobre, simplemente no tenía efectivo y otro método de pago en ese momento. Por supuesto, se avergonzó un poco, pero afortunadamente la señora Jackson estaba cerca y al ver lo que ocurría, sin pensarlo dos veces le dio el dinero.

“Traté de pagar la factura a través de una billetera digital, pero estaba muy nerviosa y no sabía qué hacer”, comentó Liou sobre el terrible momento.

Pero no se confundan, Rita Jackson no tenía mucho dinero en su cuenta, a decir verdad esos 20 dólares era todo lo que tenía, sin embargo, se los prestó a la otra persona sin dudar. “Estoy casi sin dinero porque solo tengo 20 dólares en mi cuenta, pero adelante, pague sus compras”, fueron sus palabras.

Para ella, ayudar era lo que esperaba si le llegara a pasar lo mismo, sabía que podía ser un momento duro para esta mujer y colaborar fue su mejor opción. “Rita me salvó ese día (…) No me sentí culpable por pedirle dinero prestado, porque sabía que se lo devolvería. Pero ella no lo sabía. Me conmovió que no dudó en ayudarme”, dijo Rina Liou.

Pero para esta agradecida mujer no fue suficiente devolverle el dinero y darle un detalle, porque publicó su historia en redes sociales y conmovió a muchas personas. Así que abrieron un Crowfunding y lograron recaudar 12 000 dólares en total, todos para esta trabajadora.

Increíble que alguien que dio sus últimos 20 dólares, pudo recibir eso multiplicado por mucho. Una muestra sobre la influencia de los buenos actos en nuestras vidas y las de otros