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A los 12 años se convirtió en madre y ahora recuerda todos los días a su bebé que la obligaron a dar a la niña en adopción

A los 12 años se convirtió en madre y ahora recuerda todos los días a su bebé que la obligaron a dar a la niña en adopción

Los embarazos en las niñas y adolescentes, tristemente, aumentan cada día. Razones múltiples hacen que las niñas sean madres antes de tiempo.

La historia que te mostramos hoy trata de una niña que se convirtió en madre a la escasa edad de 12 años.

Tressa Middleton nació en un hogar humilde donde vivía con su madre y cinco hermanos que eran hijos de padres diferentes.

Con muchos problemas económicos, fueron creciendo y ella, al llegar a los 11, fue conocida en Gran Bretaña al convertirse en la madre más joven.

Su tragedia iba más allá.

Cuando quedó embarazada, ni siquiera lo sabía, estaba muy niña para entenderlo.

Había sido abusada y al comienzo no quiso contar quién era el padre de su hijo. Fue 2 años después, cuando decidió contar que el autor de aquel horrible hecho era su hermano mayor Jason que tenía 16 años.

Supo de su embarazo cuando le contó a una amiga lo que le había ocurrido y cómo sentía cosas extrañas en su cuerpo.

Su amiga, Amanda, la llevó a hacerse una prueba de embarazo y supo la terrible verdad: su hermano la había embarazado.

Cuando nació su bebé la obligaron a dar a la niña en adopción, y 2 años después, cuando ella contó cómo ocurrieron las cosas, Jason fue detenido.

Practicaron prueba de ADN las cuales demostraron que, efectivamente, Jason era el padre del niño por lo que fue acusado de acoso y enviado a la cárcel.

La joven, al pasar el tiempo, recordaba a su hija y las cosas horribles que había vivido. Cayó en depresión y en el consumo de alcohol y cigarrillos.

Cuando cumplió 18 años decidió acudir a terapia y allí se encontró a Darren Young. Comenzó una bonita relación y ahora, a los 22 años, tienen una hija de nombre Arihanna.

Tressa ha escrito un libro sobre su historia con la intención de que sirva para que otras jóvenes que pasen por lo que pasó ella, tengan el valor de contar lo que les ocurre.

Confiesa que no olvida a su primera hija y, aunque sabe que debe estar bien con sus padres adoptivos, no pierde la esperanza de volverla a ver algún día.

Los padres tienen el deber de cuidar de sus hijos para evitar que ocurran cosas como las que vivió Tressa.

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